Las tentaciones de Jesús

Introducción:
“Los compromisos, los afanes y las preocupaciones nos hacen caer en la rutina, nos exponen al riesgo de olvidar cuán extraordinaria es la aventura en la que Jesús nos ha comprometido” y por esto “necesitamos, cada día, iniciar nuevamente nuestro exigente itinerario de vida evangélica, entrando en nosotros mismos mediante pausas que restauren el espíritu”.
“Entramos en el clima cuaresmal, que nos ayuda a redescubrir el don de la fe recibida con el Bautismo y nos impulsa a dirigirnos al sacramento de la Reconciliación, poniendo nuestros esfuerzos de conversión bajo el signo de la misericordia divina”.
“Cuando el hombre proclama su total autonomía de Dios, se convierte en esclavo de sí mismo y con frecuencia se encuentra en una soledad sin consuelo alguno”
“La invitación a la conversión es un impulso a regresar a los brazos de Dios, Padre tierno y misericordioso, a confiar de Él, a confiarse en Él como hijos adoptivos regenerados por su amor”.
“La conquista del éxito, la avaricia por el prestigio y la búsqueda de las comodidades, cuando absorben totalmente la vida hasta excluir a Dios del propio horizonte, ¿conducen verdaderamente a la felicidad?”
“La experiencia demuestra que uno no es feliz porque satisface las expectativas y exigencias materiales. En realidad, el único gozo que colma el corazón humano es aquel que viene de Dios: tenemos en efecto necesidad de un gozo infinito”. [i] (Ver fuente al pie)
Como la Cuaresma representa los cuarenta días que NS Jesucristo estuvo en el desierto, qué mejor que reflexionar sobre las tentaciones que le tocó vivir, y tratar de que la Palabra nos revele lo que Dios nos quiere decir.
Desarrollo:
Con la ayuda del Espíritu Santo, lee Mateo 4:1-11 y contesta las siguientes preguntas:
  1. ¿Quién mueve a Jesús a ir al desierto? (v. 1)
  2. ¿Por qué te parece que fue Él quien lo guió? (Juan 16:13)
  3. ¿Para qué te parece que fue al desierto? (v. 1)
  4. ¿Qué hizo en los cuarenta días (v. 2)
  5. ¿Qué encuentras en común con Éxodo 34:28?
  6. ¿Qué le pasó en consecuencia? (v. 2)
  7. ¿Quién vino a Él y de donde te parece que salió? (v. 3)
  8. Lee Mateo 15:19 para ayudarte con la pregunta anterior.
  9. ¿Con qué es tentado en primer lugar (v. 3)
  10. ¿Qué representa para ti esta tentación?
  11. ¿Con qué es tentado en segundo lugar? (v. 6)
  12. ¿Qué representa para ti esta tentación?
  13. ¿Con qué es tentado en tercer lugar? (v. 8)
  14. ¿Qué representa para ti esta tentación?
  15. Cuando Jesús respondió a cada tentación ¿se apoyó en sí mismo? (v. 4-7-10)
  16. ¿Qué orden dio para dar por terminado el episodio? (v. 10)
Aplicación
Ya sea que Dios en su propósito de formarnos a imagen de su hijo muy amado, nos conduzca al desierto o que nosotros mismos en nuestra búsqueda de la fuente de todo gozo, busquemos “entrar en nosotros mismos mediante pausas que restauren el espíritu” hemos pasado o habremos de pasar por este tipo confrontaciones.
¿Con qué confrontamos? Acaso no es con nuestra propia “mundanidad”. Acaso no nos enfrentamos con el tentador que mora en nuestro corazón.
Para vencer a este rival (“diabolos” en griego) es necesario ponerlo en evidencia como lo hizo Jesús, enfrentarlo para que nos diga con qué nos quiere hacer tropezar.
¿Qué respondiste a la pregunta 10? Si respondiste que has sido, o estás siendo tentado por el miedo a pasar hambre o que te falte vestido o alguna comodidad que pueda poner en riesgo tu calidad de vida. O que comparas tu situación con la de otros y los envidias, Jesús te dice, Escrito está: “La gente que no conoce a Dios trata de conseguir esas cosas, pero ustedes tienen a su Padre en el cielo que sabe que necesitan todo esto.” Mat 6:32
¿Qué respondiste a la pregunta 12? ¿Te has enojado con Dios, porque esperas de Él un milagro que no llega según tu expectativa? ¿Le has recriminado por qué hay milagros para los demás y para ti no? Jesús te dice, Escrito está: No pongas a prueba al Señor tu Dios, como hiciste en Masá. Deu 6:16 - Llamó a ese sitio Masáa y Meribáb porque los israelitas se quejaron y pusieron a prueba al Señor preguntando:¿Está o no está el Señor con nosotros? Exo 17:7
¿Qué respondiste a la pregunta 14? ¿Tus ansias de sobresalir, tu necesidad de fama, tu envidia en los que tienen poder, te alejan de Dios? Jesús te dice, Escrito está: El Señor ocupa el lugar más alto por encima de todos los demás, pero aun así, él nunca abandona a los humildes. Él siempre sabe lo que hacen los soberbios y se mantiene alejado de ellos. Salmo 138:6
Si miras en la dirección correcta siempre vas a encontrar una respuesta adecuada en la Verdad, la Palabra de Dios, el Verbo Encarnado, Jesús hecho hombre.
Él venció, y si vive en ti puede desalojar al tentador, le puede ordenar que se vaya y te deje en paz, porque sólo tienes un Dios y a él solo adorarás y servirás.
Si te ha tocado ir desierto y ahí eres tentado para ver si tu sensibilidad es más pequeña o más grande que la fe que tienes en Jesucristo. Si la fe supera la sensibilidad, has dado un salto impresionante en tu confianza en Dios.
Toda forma de purificación, toda forma de sequedad interior, toda forma de desierto, no es más que la gran oportunidad a la que nos lleva Dios, para que Jesucristo crezca en nosotros y podamos vivir en este mundo libres de este mundo.
Porque sólo siendo libres de este mundo podremos dar testimonio de que hay otra realidad distinta a los hombres que sólo creen en ésta. ¿Cómo puedo dar testimonio de Dios, de otra vida, de otra realidad, si yo también estoy atado a este mundo? Imposible.
Cuando te toque, no olvides la pregunta correcta: ¿Qué debo hacer Señor?
[i] VATICANO, 06 Feb. 08 / 09:08 am (ACI).- El Papa Benedicto XVI, al meditar en la Audiencia General sobre el significado del tiempo de la Cuaresma.

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