Acompañando a Jesús

Introducción:
Dentro de pocas horas comenzaremos a vivir intensamente – junto a nuestros hermanos cristianos de todo el mundo – la Semana Santa, en la que reviviremos, una vez más, la pasión, muerte y resurrección, de NS Jesucristo.
Podemos ver como transcurren estos días, desde una posición de meros espectadores, o podemos – y debemos – asumir nuestro rol de Discípulos y Misioneros de Cristo, y acompañar a nuestro querido Maestro, en esta etapa tan radical de su ministerio.
En medio de un mundo que no sabe – o no quiere saber – nada de Cristo, es nuestra obligación demostrar un protagonismo real, asumiendo la responsabilidad de hacerle saber a todos los que podamos que Cristo murió por todos y por cada uno de nosotros’ creamos en Él o no, y que eso no es algo que haya quedado enterrado en la historia hace 2.000 años, sino que todos los días se renueva, cuando alguien ofende a Dios Padre, y Jesús paga.
Para ayudar a que esto no quede meramente como una simple expresión de deseo, identifiquémonos con los discípulos y el pueblo, de entonces, para repetir lo bueno y para evitar lo malo de ellos, ya que el Espíritu Santo, inspiró el registro de sus actitudes, para que de ellas aprendamos. Acompañemos a nuestro amigo y hagamos que su padecimiento, tenga valor en nuestras vidas.
Desarrollo
Contesta las siguientes preguntas con la ayuda del Espíritu Santo, argumentando tu respuesta.
  1. ¿A qué Jesús sigues al de Lucas 19:37 o al 22:28-29?
  2. Siempre que tienes la posibilidad (Misas, veladas de oración, reuniones de comunidad) ¿Le estás dedicando el tiempo y la atención del pueblo en Lucas 22:38?
  3. ¿Tienes claro cuál es el mejor lugar al que debes aspirar en la comunidad de Cristo? Lucas 22:24-27
  4. ¿Sabes que antes de asumir un compromiso con Jesús debes conocer tu fe y tu voluntad, sin dejar de asumirlo? Mateo 26:33 – Mateo 26:75
  5. Respecto a la oración, el estudio de la Palabra, la asistencia a la Misa y a la Comunidad ¿Tu mente dice una cosa y tu disposició n otra? Mateo 26:40 – 26:43 – 26:45
  6. ¿Qué recomendación te hace Jesús? Mateo 26:41
  7. Cuándo afrontas una situación difícil respecto a tu misión como discípulo ¿la quieres resolver por tus medios como en Mateo 26:51 o como Jesús enseña en Mateo 26:53?
  8. Si confesar a Cristo pone en riesgo tu imagen en tu ámbito social, laboral, estudiantil, familiar, si alguien puede burlarse de ti, ¿tienes la misma actitud de José de Arimatea? Marcos 16:43
  9. ¿Sabes que si te entregas a Jesús de corazón, aunque le falles, Él te dará tantas oportunidades como fallas hayas tenido? Juan 21:15-17
  10. Cuando recibes tus bendiciones, dones y carismas ¿sabes que no las tiene que medir ni comparar con las de otros hermanos, sólo tienes que obedecer? Juan 21:20-22
Aplicación
Las Escrituras te dan testimonio de lo bueno y lo malo que los primeros discípulos hicieron respecto al Plan de Jesús. No debes desestimar estos testimonios, porque están escritos para qué repitas los unos y evites los otros.
Esta Semana Santa, tienes una nueva oportunidad de acompañar al Maestro en su camino a la cruz, pero no para compadecerte de Él, sino para hacer que su sufrimiento valga la pena.
No eres un espectador más que se sienta en la butaca del escenario de la historia para presenciar, la muerte terrible de un buen hombre. Eres un Discípulo y Misionero de Cristo, que tiene la obligación de revivir con intensidad cada uno de los episodios desde la entrada ‘triunfal’ a Jerusalén hasta la muerte en Gólgota.
No mires a un costado cuando lleguen los momentos exigentes.
Aprovecha a asistir a todas las jornadas que se organicen en la parroquia para revivir la pasión, muerte y resurrección de NS Jesucristo.
Sirve en lo que puedas y donde puedas, siempre que te lo pidan y cada vez que surja en ti el interés: repartiendo volantes, invitando a los vecinos, ayudando en las procesiones, lo que sea.
Escudriña en tu corazón para saber si estás preparado para asumir los compromisos que Jesús te pide, y si encuentras que tu voluntad falla, que tu fe se quebranta, con más razón acompaña a Jesús esta semana para que ‘sientas’ que su padecimiento te compromete.
Apóyate en Jesús, ora, pide fortaleza.
No confíes en tus propias fuerzas porque será en vano, pídele a Dios padre, que te de discernimiento y que el Espíritu Santo te unja con el poder de lo alto.
Nunca te avergüences de Cristo, en ninguna circunstancia y delante de quien sea, porque Él no se avergüenza de ti.
Nunca dejes de volver a empezar, porque por más que le hayas fallado en el pasado, Jesús está dispuesto a darte nuevas oportunidades, lo único que requiere de ti, es tu obediencia.
Pelea la buena batalla, codo a codo, con tus hermanos de comunidad, sin compararte con ellos, ni hacia arriba ni hacia abajo, porque puedes volverte ‘vano o amargado, porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú’, ante tus ojos. Para los ojos de Dios, somos todos iguales, como son iguales los hijos para cualquier padre.


Acuérdate, que ante la duda, siempre debes preguntarle: ¿Qué debo hacer Señor?

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