Entradas

Mostrando entradas de abril, 2008

¿Cuánto amas a Jesús?

Introducción: Cuando le preguntaron a San Agustín cuál era la medida del amor, él contestó: la medida del amor es amar sin medida.

En la vida de un discípulo, va a llegar un momento en el cual tomar decisiones que no pasan por nada de lo conocido o aprendido. Decisiones que de otra manera no tomaría, porque no soportan el análisis de la razón, ni resisten la presión de las emociones. Decisiones que sencillamente pasan por el amor. Decisiones que pasarán los filtros, de la obediencia, la conveniencia, incluso el miedo, y aún así no convencerán, sólo el amor las hará posible. Desembocamos una vez más en la enseñanza de San Basilio que el Catecismo cita en el 1828: O nos apartamos del mal por temor del castigo y estamos en la disposición del esclavo, o buscamos el incentivo de la recompensa y nos parecemos a mercenarios, o finalmente obedecemos por el bien mismo del amor del que manda...y entonces estamos en la disposición de hijos (S. Basilio, reg. fus. prol. 3).

Nosotros como discípulos de…

Pedro se hunde

Introducción: Como en cada reunión, cada estudio en que reflexionamos y meditamos, las Enseñanzas que NS Jesucristo nos propone con el auxilio del Espíritu Santo, insistimos, que estas Enseñanzas no pueden pasar por nuestra mente, como un mero análisis intelectual. En efecto, no podemos dejar pasar ninguna de las Verdades que el Señor nos revela sin encontrar una aplicación práctica en nuestra vida. La propuesta para hoy es reflexionar sobre una de las primeras experiencias de Pedro como discípulo, situación en la que nos encontramos nosotros, a esta altura de nuestra madurez espiritual. Desarrollo Meditemos con la ayuda del Espíritu Santo el pasaje contenido en Mateo 14:22-32 22 Después de esto, Jesús hizo que sus discípulos subieran ala barca, para que cruzaran el lago antes que él y llegaran al otro lado mientras él despedía a la gente. Unos versículos antes (vs. 14-21) leemos el milagro de la multiplicación de los peces y los panes. Los apóstoles todavía sorprendidos por el mismo, re…

¿Amor o Miedo?

Introducción: Entre el infierno y el paraíso Por Pedro Moreno
Para LA NACION
Viernes 11 de abril de 2008 | Publicado en la Edición impresa Tengo la hipótesis de que las emociones básicas del ser humano son dos: el amor y el miedo. Cada vez estoy más convencido de que esto es cierto, y de que, más aún, todo puede analizarse desde esta óptica.
Ensayaré la relación que puede tener este fenómeno con las creencias y las actitudes.

Podría decirse que hay dos cosmovisiones extremas (e, incluso, que van más allá de ser ateo o tener fe en un Dios).


La primera consiste en pensar que todo lo que sucede está signado por el azar y la casualidad. Concretamente, no se le alcanza a encontrar una finalidad a la existencia. Entretanto, se está permanentemente prevenido ante la posibilidad de que alguna desgracia o mala suerte esté por llegar. La persona tiende a quedar dominada por un cúmulo de miedos, que en realidad es uno solo: el miedo existencial.
Entonces la vida se torna dificultosa e insoportable,…

Camino de Emaús

Introducción: La mayoría de las veces, cuando el corazón es agradecido, nos parece ‘ver’ la presencia de Jesús en nuestras vidas cuando nos va bien, cuando recibimos gracias y bendiciones, cuando nuestras oraciones son contestadas y nuestras expectativas son satisfechas. Sin embargo, cuando algo no anda bien, cuando no entendemos la situación por la que atravesamos, cuando nos agobia la ansiedad, parece que Dios calla, que Jesús no está con nosotros, que estamos solos. De esta forma, nuestra vida se vuelve ciclotímica y pasamos de la euforia a la depresión en cuestión de horas. Vivimos pestañeando y perdemos de vista a Jesús, que por más que no ‘lo sintamos’ está siempre a nuestro lado. Encontramos en la Palabra, un pasaje cargado de simbolismo, que nos enseñan una hermosa lección en ese sentido, con fuerza y actualidad, a través de la situación que vivieron dos discípulos de Jesús, cuando iban camino a Emaús, en tiempo de Pascua, como ahora nosotros. Estos dos discípulos, no eran após…