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Mostrando entradas de agosto, 2011

Vocación del discípulo

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El termino vocación ha tomado diversos significados en la cultura contemporánea, poniendo siempre en el centro, con diversas modalidades, a la persona. Por vocación, en lo seglar, se entiende en primer lugar el “proyecto de vida” que elabora cada uno sobre la base de sus múltiples experiencias y en la confrontación con un sistema coherente de valores que dan sentido y dirección a la vida del individuo. Desde la visión del discípulo: La palabra vocación viene del latín “vocare” que quiere decir “llamar”. Dios se comunica constantemente con nosotros porque nos ama, así como nosotros nos comunicamos conmayor frecuencia con las personas que amamos. Por tanto, la vocación es un llamado permanente de Dios a descubrir su amor y realizarnos plenamente en la respuesta a ese llamado de amor. Cuando se toma conciencia de ese llamado, la vida adquiere un sentido nuevo: se deja de atender sólo a gustos e intereses personales y se acude a las necesidades de los demás. La vocación exige un salir de sí…

Perder para ganar

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La semana pasada abordamos el tema de la falta de capacidad para recibir y/o dar afecto de quienes y a quienes nos relacionamos. Mencionamos que esta falla en nuestra salud, en algunos casos podría encontrar su origen en alguna herida del alma, a la que la sicología y la oración por la sanidad interior y la sanidad intergeneracional, pueden ayudar a sanar. Esos casos, obviamente necesitan una atención personal, la asistencia profesional y la atención pastoral. Hay otras situaciones que no devienen de estas circunstancias, sino que están relacionadas con nuestros hábitos y prejuicios, para los cristianos, áreas de nuestra vida en las que nos hemos atrincherado impidiendo que Cristo entrara en ellas. Sobre ellas queremos reflexionar en el día de hoy. Desde el principio Dios padre concluyó en que no era bueno que el ser humano estuviera solo (Gen 2:18) y desde entonces, por sabiduría o por instinto, nos hemos organizado en familias – en el sentido amplio de conjunto de personas – de cuya s…

Invalidez afectiva

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Ser beneficiario del cariño y la aprobación de los demás, tener personas a quienes ofrecer afecto, protección y ternura y ser reciprocado por ellas, resulta muy importante para la salud. Sin embargo, hay personas con diversos grados de incapacidad para implicarse en el mundo de las emociones; y hay personas francamente incapaces hasta de entender qué es el mundo de los afectos. En este contexto emerge formalmente el concepto de invalidez afectiva, del que tratamos en el presente trabajo. El inválido afectivo es aquel con poca o nula capacidad de dar cariño, amor o afecto, de recibirlo, e incluso, incapaz para aprender a darlo o recibirlo. Empecemos por la incapacidad para recibir o saber apreciar el afecto. Se trata de personas eternamente insatisfechas desde lo emocional, convencidas de que ¡nadie las quiere!, a pesar de que a su alrededor tienen personas que se ocupan de él o ella y para quienes no es indiferente, pero a los cuales les reclama más y más, y les reprocha y les culpa por…