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Mostrando entradas de noviembre, 2010

Prepara el camino

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La vida cristiana es un ciclo continuo que nunca se interrumpe, porque siempre está recomenzando, y así cuando cerramos la carpeta de este año, ya tenemos en nuestras manos, la primera hoja en blanco del próximo. Hoja en blanco que nos recuerda que tenemos por delante un año pleno de desafíos y 365 oportunidades de servir a Cristo. Hoja en blanco que como toda gran empresa que se inicia, requiere reflexión.
Empecemos a escribir en esa hoja, consolidando las enseñanzas que hemos recibido durante este año, basándonos en ellas, para que nos sirvan de fundamento sobre el que construir el nuevo conocimiento, en cuanto orto praxis,  que habremos de adquirir.
La sabiduría de nuestra madre Iglesia, nos propone para iniciar el año litúrgico un tema con el que nos enseña, a que todo lo que comencemos en el nombre del Señor, tenga por principio, el Adviento, es decir el anuncio de su venida, la primera, la actual y la tercera.
Así comienza el ministerio de Jesús, con Juan Bautista como precursor, c…

Evaluando nuestra comunidad en el Espíritu

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Finalizando el año litúrgico, se nos plantea la necesidad de evaluar nuestra comunidad y de evaluarnos en comunidad. Como todos los temas que en este ámbito nos ocupan, trataremos de iluminarlo a la Luz de la Palabra.
Yendo a la Palabra, encontramos en el último Libro, El Apocalipsis, el libro de de las Revelaciones, una invitación a revisarnos como comunidad cristiana, a mirarnos como pensamos que Jesús nos puede ver, con una mirada crítica a la vez que amorosa y esperanzadora.
Quiso el Espíritu que hoy tuviésemos la oportunidad de leer las siete cartas a las iglesias de Asia (2,1-3,22) y servirnos de ellas como pautas de evaluación, facilitándosenos la pregunta ¿Se parece mi comunidad a alguna de estas iglesias?
La extensión y la riqueza simbólica de cada una de estas cartas, nos imposibilitan el análisis profundo del contexto histórico y las motivaciones de la profecía de Juan, sin restarle mérito ni sustancia, saquemos una foto, que nos sirva de modelo.
El cuerpo de las cartas contie…

Empujando la roca

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Estamos terminando otro año de actividad comunitaria, año en el que a quien más y a quien menos, nos han tocado diversas pruebas y situaciones que hubiésemos preferido, que no nos hubieran pasado. Si sólo fuésemos creyentes y no discípulos de Cristo, podríamos llegar a pensar, que algo falló en el plan de Dios, que todo su amor sobre el que hemos estado reflexionando, faltó a la hora que nosotros más lo necesitábamos. Pero como somos discípulos, no nos tenemos que concentrar en la pregunta ‘por qué’ sino en ‘para qué’. Pensando en esto nos viene a cuento la siguiente ilustración:
El Señor le dijo a un hombre que tenía un trabajo para él, y le enseñó una gran roca frente a su cabaña. Le explicó que debía empujar la piedra con todas sus fuerzas.El hombre hizo lo que el Señor le pidió, día tras día. Por muchos años, desde que salía el sol hasta el ocaso, el hombre empujaba la fría piedra con todas sus fuerzas... y esta no se movía. El hombre un día, ya agobiado yfrustrado, pensó en abandon…

Déjate amar por Dios

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La semana pasada, mientras orábamos en comunidad, una moción del Espíritu, nos decía, más bien nos ordenaba: ‘Déjate amar por Mí’
Qué misterioso es, que el tema del Amor de Dios, es lo primero que le anunciamos a quienes evangelizamos, es el primer asunto que se trata en cualquier catequesis, en cualquier cursillo de integración. Sin embargo es el principal déficit de felicidad que se manifiesta en la vida de muchos cristianos.
Cuando escuchamos muchos testimonios, cuando sentimos sus oraciones, descubrimos que se han olvidado, o no están viviendo, no están experimentando, ese amor que el Padre derrama sin cesar, como gracia divina en todos sus hijos.
¿Cuáles serán las razones, las causas de esta incapacidad? Hemos reflexionado sobre muchas de ellas: falta de diálogo con Dios, o falta de oración, orgullo, autosuficiencia, falta de confianza, ataduras, prejuicios, heridas del alma. Necesitamos de la asistencia del Espíritu Santo, para que no las revele.
Lo cierto es que mientras esa incapa…